Ser madre a los 30, mi historia de crianza

Desde el primer momento que sabes que estas esperando un retoño, como es normal, nos invaden un montón de emociones y sobre todo mucho miedo. Así empieza muchas de las historias de maternidad. Y no cambia aunque la maternidad llegue después de los treinta.

 Ser madre a los 30 fue mi caso y además nuestro bebe fue planificado. A pesar de ya estar en una edad y momento relativamente «estable», igual me cuesta imaginar a alguien que esté preparado totalmente para el cambio. A duras penas sabía cuidar de mi misma y una pequeña criatura iba a entrar en mis dominios.

Una vez llegó, adicional a que la felicidad, los miedos y dudas se hicieron aún más grandes, como mamá primeriza metí la pata un montón de veces y aún la sigo metiendo. Después de seis años me atreví a ir por la segunda y aquí estamos, una señorita de quince y otra de nueve.

Llegamos, sobrevivimos y a pesar de las equivocaciones también he de admitir que algunos aciertos también he cometido.

ser madre a los 30

Ser mamá es lo mejor que me pudo pasar a los 30


Aquí estamos, una señorita de quince y otra de nueve.

Cuando estaba creciendo, la comunicación con tus padres, por costumbre generacional o fue así como ellos también crecieron, se limitaba al momento de traer el boletín con las notas del colegio y los incómodos episodios donde tocaba pedir permiso para ir algún lugar, esto me hacía sudar más que dos horas de cardio y una de sauna. En mi caso muy personal, la consigna de mi casa era que la única excusa para llamar al trabajo era que alguien estaba sangrando o roto. Así que esa costumbre de hablar todos los días con otra persona no la tuve marcada. Es más eso de los silencios incómodos en las conversaciones no existen para mi. Los silencios era lo usual en casa.

Así que uno de los mayores retos que tengo con mis hijas es la comunicación y la conexión. El hecho de que hayan salido de mis entrañas y que sean portadoras de la mitad de mi ADN, no las hacen unas réplicas exactas de su madre y a pesar de mis esfuerzos no necesariamente van a gustarles las mismas cosas que yo. Sus diferencias hacen que las ame aún más. Aprendo tanto de ellas todos los días, aunque las ganas de agarrarnos por los pelos nos invadan de vez en cuando, muchas veces he encontrado esas pequeñas cosas que nos hacen conectar.

madre a los 30 y chofer a tiempo completo

Ser mamá nos convierte en chofer a tiempo completo

Ser mamá a los 30 y chofer a tiempo completo

Yo detesto manejar, pero una de las realidades de la vida es que uno se convierte en chofer de sus hijos en algún momento. Tengo la oportunidad de irlas a buscar al colegio y de andar con ellas para arriba y abajo en su apretada agenda social, deportiva y cultural. Esos momentos, donde no hay más nada que hacer que aguantarse el tráfico, son mis momentos ideales de tener esas conversaciones profundas sobre la vida y sus menesteres. Ideal también porque no tienen para dónde escapar. Así es ser madre a las 30 de dos niñas que se robaron mi agenda personal.

ser madre a los 30 y compartir tus pasiones con tus hijas

Compartir tus pasiones con tus hijas

Compartir la pasión por la música con tus hijas

En mi caso es mi tema favorito y gracias a Dios uno de los temas favoritos de mi quinceañera. Es muy tentador y cómodo seguir escuchando las mismas tonadas que nos acompañaron en nuestra infancia, adolescencia y adolescencia adulta (alias rumbas de mi universidad y primer trabajo). La música de nuestra juventud SIEMPRE será mejor, acompañada de nuestros recuerdos, ilusiones e inocencia. No hay competencia para eso. Es rico compartirla con nuestros hijos. Sin embargo, hay que hacer un esfuerzo para salir de ese loop auditivo permanente y comenzar a descubrir lo nuevo. También es súper emocionante descubrirlo junto a las niñas, saber qué les gusta, qué escuchan y también tener la oportunidad de ponerle «mute» a las canciones del tiesto que tenemos actualmente. Cantar son ellas en el carro es una de las mayores alegrías de mi vida.

Ser madre a los 30

El deporte es departamento exclusivo de algunos papás

Ser madre a los 30 no implicó empezar amar el deporte

Debo admitir que en mi caso, no se si por ser madre a los 30 o siempre fue así, sin duda este es mi renglón menos preferido y departamento de mi esposo. A mi quinceañera no le gusta mucho, pero como suele pasar, los hermanos suelen ser agua y aceite y la más pequeña, le gusta mucho. Adicional de llevarla a sus partidos y gritar como desaforada cuando juega, creanme el día que no lo hago se queja porque no me oyó desde el campo. La oportunidad de acompañarla cuando gana y sobre todo cuando pierde es irremplazable. Es tan importante poder manejar las emociones positivas como los sentimientos de tristeza y enfrentar las derrotas. No hay nada como el deporte para brindar esta valiosa lección.

Ser madre a los 30 me permite inventar mis propias palabras: el Burlying

Todos sabemos lo que es el bullying, es un problema horrible en nuestra sociedad que en esta época le pusimos nombre y apellido, se hacen campañas de concienciación acerca del mismo y hay un consenso que es malo, muy malo. Sin embargo, en mi casa practicamos el arte de la joda o el burlying como le dice mi esposito. Nos reímos de nosotros mismos y entre nosotros mismos. A mis hijas les encanta burlarse de cómo canto en el carro, mis metidas de patas sociales o que soy aficionada de cualquier cosa coreana. El sentido del humor en las casa es tan crucial para nosotros. Reírnos de nuestras rarezas es una de las cosas que nos alegra la existencia.

Hay otras cosas que hacemos juntas pero, en resumen, creo que estas son las que mejor me han permitido crear esa conexión y comunicación con mis niñas. Probablemente existirán un millón de cosas diferentes para cada persona. Y aunque jamás seré una madre perfecta y que me imagino habrá muchas que les gusta compartir otro tipo de momentos y lugares con sus hijos es muy pero muy valioso que aprovechemos esos pequeños momentos y encontremos nuestro medio para conectarnos. En un futuro cuando los recordemos y estemos en nuestras mecedoras supersónicas nos arrancarán carcajadas personales.

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Tatiana Donoso

@tatyangel27

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