Crónicas de Tencha de Cuarentena

El Covid 19 y la cuarentena obligada que tuvimos por seis meses en mi amado país, me ha enseñado muchísimas cosas. Podría extenderme y referirme por horas sobre lo que he aprendido de la naturaleza humana, las autoridades, mis hijas y de mi misma. Pero todos estos temas son para otro lado. Aquí hablaré sobre mis calamidades y logros hogareños.

Labores de casa en cuarentena, ataja!

Empecemos por donde siempre se empieza: el principio. No soy la ama de casa modelo millenial de estos tiempos. Detesto con todas mis entrañas cocinar y las labores de la casita, necesarias obvio, tampoco están en mi top 10 de cosas favoritas para hacer. Así que el discurso ese de que mi casita debe estar siempre impecable, llena de plantitas y cositas curiosas de decoración, no son necesariamente mi norte. Ojo, no se equivoquen, soy fanática de la higiene extrema y donde veo la primera hormiguita, bichito caminando por cualquier esquina corro a fumigar como una cazadora de insectos bestias detestables.

Una de las primeras decisiones que tomamos fue la de dejar ir a la señora que venía a diario a ayudarnos con las labores del hogar. Tomamos en consideración que ya mis hijas tenían edad suficiente para ayudar y que cada uno podría poner su granito de arena para que nuestro hogar se mantuviese limpio y en orden. Me dediqué a hacer cuadritos para organizarnos y repartí labores.

Planificador tareas. Vía @loriluri

Aterrizando en mi realidad, esto sólo funcionó dos días. Ya he tenido conversaciones civilizadas, incentivos positivos, me entró el demonio del exorcista para regañar. He hecho de todo y nada me ha funcionado para que cada uno haga su parte y tristemente me ha tocado la carga completica. Habrá alguna fórmula agua de panty que sirva para embrujar a esta gente a que me haga caso? no se. Pero un día de estos voy hacer mis maletitas y voy amanecer en la casa de mis padres, para ver que XXXXXX hacen.

Entre tanta quejadera, he encontrado algunas cosas que alivianan un poco la carga. Una de ellas es la aspiradora robot de limpieza Roomba, OJO no es la panacea, pero a una persona súper alérgica como yo, que no puede darse el lujo que el polvo perenne se esté acumulando por todos lados ayuda un montón. Me ahorra tiempo de barrer y puedo hacer otras cosas mientras mi amiguita limpiadora está haciendo su trabajo por toda la casa. Es costosa pero es buena inversión. Porque el tiempo y la energía de uno vale mucho.

Una de las cosas que me ayuda aliviar la carga de tareas es el robot aspirador.

Otro lugar de la casa que lo considero el hoyo negro del tiempo, son los baños. Pero sí se pueden mantener limpios sin que te tome ocho horas de tu vida. Táchenme de boba y muchas ya se sabrán esto, pero si se tienen los implementos de limpieza allí mismo a la mano, no se te escapa ni un derrame, manchita. Justo antes de darme mi ducha, limpio el inodoro, repaso superficies y le doy una repasada a la ducha. Así que cuando ya me ducho, me quito ese horroroso olor que le queda a uno pegado cuando usa limpiadores y todo queda con brillito bling bling.

En la cocina, se que hay muchas maneras de ahorrar tiempo. El batch cooking es una de ellas, sin embargo, aún no supero mi odio culinario. Mi mayor pecado: hacer menús para la semana y no cumplir ninguno. Qué les puedo decir, me pasa siempre, pongo lentejas para el lunes y llega el lunes y lo que tengo es ganas de pizza. Pues así es mi estómago temperamental y desordenado. En algún momento lo domaré. Lo que es cierto es que me toma muchísimo tiempo cocinar y la cocina es la principal culpable de mis males humores diarios.

Nice young woman doesn’t like smell of homemade meal cooked for family dinner

He descubierto que la lavadora es el mejor temporizador que hay en el mundo. Te sirve para ponerle tiempo limitado a esas tareas que te dan pereza. El día que te toca hacer esa labor que más odias o que llevas postergando por eras (mis alacenas están gritando por ayuda), te prometes hacerla sólo mientras la lavadora esté andando y lo dejas de hacer cuando ya te toque guindar la ropa. Al ponerle límite a la tarea sabrás que no vas a estar todo el día en lo mismo. Eso sí, si sufres de Desorden Obsesivo Compulsivo… esto no es para ti. Porque un librero de la sala te va a quedar limpio y el otro no. Yo suelo utilizar esto cuando tengo esas esquinitas que con el tiempo se convierten en pequeños pataconcitos.

Te gusta las novelas, dramas coreanos, series de netflix, charlas de TED y nunca encuentras un huequito para escucharlos y verlos a gusto. Hazlo mientras doblas ropa. Terminas con esa labor ultra tediosa y te entretienes al mismo tiempo.

Para muchos, nuestra realidad cambió totalmente y ya no es posible contar con alguien que nos ayude en la casa. Pero hay que buscar la manera que estas tareas no nos agobien y que no se apoderen de todo nuestro tiempo.

Cada vez es más difícil contar con una empleada o con un servicio de limpieza porque simplemente la economía no da. Es importante, mentalizarnos que un día que no se trapee o se barra, no van a ser causantes de que se caiga toda la casa. Si nos damos nuestro tiempo para lo que nos gusta y necesitamos hacer para tener sanidad mental, la vida se nos hace más llevadera. Mientras tanto… a seguir mis labores de tencha de cuarentena. Ataja!!!

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